Santo Rosario
Sigue el orden de las oraciones y toca cada sección para desplegarla. Pensado para rezarlo cómodamente desde el celular.
- Ave María Purísima — Sin pecado concebida.
- Acto de Contrición.
- Se piden las intenciones por las que se ofrece el Rosario.
- Señal de la Cruz y Credo, sosteniendo el crucifijo.
- Un Padre Nuestro (en la primera cuenta grande).
- Tres Ave Marías, pidiendo fe, esperanza y caridad.
- Gloria.
- Anuncia el 1er Misterio, reza un Padre Nuestro, diez Ave Marías, Gloria y la Jaculatoria de Fátima.
- Repite el paso anterior con el 2º, 3º, 4º y 5º Misterio.
- Padre Nuestro y Ave María por el Papa, las cuatro "Dios te salve María" y la Salve.
- Letanía Lauretana, Cordero de Dios y Oración.
- Oración a San José por una buena muerte, con Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
- San Miguel Arcángel y las oraciones finales a la Virgen.
G. Ave María Purísima. T. Sin pecado concebida.
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que se me impusiere. Amén.
Antes de comenzar los misterios, se ofrece este Santo Rosario por las intenciones de quienes lo rezan: por la Iglesia, por el Papa, por la familia, por los enfermos y difuntos, y por cualquier intención particular que cada uno lleve en el corazón.
Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
María, Madre de gracia
María, Madre de gracia, Madre de misericordia. Defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Oh, Jesús mío
Oh Jesús mío, perdónanos. Líbranos del fuego del infierno, lleva a todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas. Amén.
Un Padre Nuestro y un Ave María por las intenciones del Santo Padre.
V. Oremos por nuestro Santo Padre el Papa N. R. Que el Señor lo conserve, le dé vida, lo haga feliz en la tierra y no lo entregue a la voluntad de sus enemigos.
G. Dios te salve María, Hija de Dios Padre, en tus manos encomendamos nuestra fe para que la ilumines, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
G. Dios te salve María, Madre de Dios Hijo, en tus manos encomendamos nuestra esperanza para que la alientes, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
G. Dios te salve María, Esposa de Dios Espíritu Santo, en tus manos encomendamos nuestra caridad para que la inflames, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
G. Dios te salve María, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen concebida sin culpa original, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Salve
T. Dios te salve Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea pues!, Señora y abogada nuestra: vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús: fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos. Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros. Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros. Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros. Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros. Santa Madre de Dios, ruega por nosotros. Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros. Madre de Cristo, ruega por nosotros. Madre de la Iglesia, ruega por nosotros. Madre de la divina gracia, ruega por nosotros. Madre purísima, ruega por nosotros. Madre castísima, ruega por nosotros. Madre intacta, ruega por nosotros. Madre sin mancha, ruega por nosotros. Madre amable, ruega por nosotros. Madre admirable, ruega por nosotros. Madre del buen consejo, ruega por nosotros. Madre del Creador, ruega por nosotros. Madre del Salvador, ruega por nosotros.
Virgen prudentísima, ruega por nosotros. Virgen digna de veneración, ruega por nosotros. Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros. Virgen poderosa, ruega por nosotros. Virgen clemente, ruega por nosotros. Virgen fiel, ruega por nosotros. Espejo de justicia, ruega por nosotros. Trono de la sabiduría, ruega por nosotros. Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros. Vaso espiritual, ruega por nosotros. Vaso digno de honor, ruega por nosotros. Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros. Rosa mística, ruega por nosotros. Torre de David, ruega por nosotros. Torre de marfil, ruega por nosotros. Casa de oro, ruega por nosotros. Arca de la Alianza, ruega por nosotros. Puerta del cielo, ruega por nosotros. Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por nosotros. Refugio de los pecadores, ruega por nosotros. Consuelo de los migrantes, ruega por nosotros. Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros. Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros. Reina de los Ángeles, ruega por nosotros. Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros. Reina de los Profetas, ruega por nosotros. Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros. Reina de los Mártires, ruega por nosotros. Reina de los Confesores, ruega por nosotros. Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros. Reina de todos los Santos, ruega por nosotros. Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros. Reina asunta a los Cielos, ruega por nosotros. Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros. Reina de la familia, ruega por nosotros. Reina de la paz, ruega por nosotros.
V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. R. Perdónanos, Señor. V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. R. Escúchanos, Señor. V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. R. Ten piedad de nosotros.
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oremos: Te pedimos, Señor, nos concedas a nosotros tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, seamos librados de las tristezas presentes y gocemos de la eterna alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Santo Patriarca, señor San José, que ejercitáis la eficacia de vuestro patrocinio en consolar a los que están a punto de morir, y en compadeceros de ellos en el juicio de Dios, como decía la Santa Madre Teresa: mostraos, señor San José, defensor de mi alma en aquel momento de que depende la eternidad. Por el singular consuelo que tuvisteis en la hora de la muerte por haber sido asistido por Jesús y María, os ruego me amparéis en la hora de mi muerte, y pidáis al mismo Jesús que me vaya preparando una muerte feliz y dichosa. Amén.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Oh Señora mía, oh Madre mía, yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh Madre de bondad, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén.
Dulce Madre, no te alejes, tu vista de mí no apartes. Ven conmigo a todas partes y solo nunca me dejes. Ya que me proteges tanto como verdadera Madre, haz que me bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.
Señal de la Cruz
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Jaculatoria de Fátima
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración final
Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó los premios de la salvación eterna, concédenos, te suplicamos, que meditando estos misterios del Santísimo Rosario de la Virgen María, imitemos lo que contienen y consigamos lo que prometen. Por el mismo Cristo, Nuestro Señor. Amén.